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Un
buen día para la dignidad de los hombres
El pasado 25 de noviembre, el próximo 8 de marzo, el 30 de
enero recordando la propuesta no violenta de Gandhi, o bien,
el próximo día 14 de febrero puede ser un buen día para
reivindicar la dignidad de los hombres. Una fecha donde los
hombres pueden dar razón de su dignidad como tal, luchando
por la erradicación de los prejuicios, la desigualdad y la
violencia hacia las mujeres, que en círculos concéntricos
nos envuelve, como el agua para los peces, como dice la
experta cubana Norma Vasallo.
Un día donde ellos puedan comenzar a tomar conciencia de su
papel dentro de la sociedad, a darse cuenta de su acción
diaria “imbuida” por el patriarcado como forma de dominación
de la mujer por parte de los hombres a lo largo de los
tiempos. Una toma de conciencia de su contribución como
hombres al mantenimiento de esta injusticia a lo largo de la
historia.
Muchos hombres pensarán que ellos no tienen prejuicios, y
será cierto.Otros pensarán que ellos creen en la igualdad, y
será verdad. Otros muchos, la mayoría, dirán que ellos no
ejercen violencia física contra las mujeres, y tendrán
razón.
Entonces ¿Cuál es el problema? ¿Qué podemos decirles las
mujeres a los hombres? Solo se me ocurre plantearles una
reflexión, y es, que si las cosas no avanzan en igualdad y
no se consigue erradicar la violencia hacia las mujeres, se
debe a su contribución por omisión en el mantenimiento de
esta situación injusta.
Omisión, cuando consideran que ya tienen superado el
machismo pero a la vez, no se posicionan abiertamente
feministas antes los demás.
Omisión, cuando creen que no tienen prejuicios, pero no
defienden los derechos de las mujeres a ocupar puestos de
responsabilidad, impulsando las cuotas de participación.
Omisión, cuando piensan que son iguales a sus mujeres, pero
siguen “ayudando” en casa.
Omisión, cuando ellos nunca pegarían a una mujer, pero
piensan que no debería estar en ese lugar a esa hora de esa
manera para que así no le pase nada.
Omisión, cuando oyen chistes degradantes para las mujeres,
pero no son capaces de hacer callar a sus amigos.
Omisión, cuando ven publicidad, artículos o TV donde las
mujeres son tratadas como objetos, pero no lo denuncian.
Omisión, cuando viendo las desigualdades y la violencia que
continúa existiendo, no son capaces de manifestarse el 25 de
noviembre, o con cada asesinato, porque eso son cosas de
mujeres.
Tanta omisión hace indignos a los hombres. Como dice Richard
Sennett, en la vida social la reciprocidad requiere trabajo
expresivo. Más respeto por uno mismo y más respeto mutuo. La
omisión no nos ayuda a las mujeres sino que perpetúa las
desigualdades entre vosotros y nosotras.
Porque ¿que nos hace hombres y mujeres si no es nuestra
dignidad?
Todas las personas tenemos derechos sólo por el hecho de
serlo, y todas merecen un respeto, pero la dignidad, ser una
persona digna, es algo muy distinto, y es algo que hay que
trabajarlo a lo largo de toda la vida, día a día.
El trabajo, como colectivo de mujeres, de confrontación a
nivel social como lucha de género, sigue siendo aún
imprescindible. Pero, quiero llamar aquí al cambio personal
necesario, quiero aludir ahora a un imperativo categórico
para los hombres, es decir, a una prescripción o forma de
actuar que indica cómo nos debemos comportar, pero ésta debe
surgir de ellos mismos, de su razón, de su interés en
respetarse a sí mismos.
La dignidad humana se construye libremente, se va haciendo,
a base de voluntad más allá de la ley, no se recibe del
exterior ni se viene al mundo con ella desarrollada. Es un
proceso interno de coherencia, de trabajo interior, de
revalorización propia, de mirarte en el espejo y reconocerte
como persona “valiosa” cada día al levantarte.
No quiero hablar más de las mujeres como víctimas de los
hombres, quiero hablar de la indignidad de los hombres hacia
las mujeres.
No hay que irse muy lejos para poder trabajar por la
justicia hacia las mujeres y ser más dignos como hombres.
Pues estamos aquí, a vuestro lado, compartiendo territorio,
no estamos lejos y somos muchas, muchísimas mujeres, tanto
como la mitad de la población.
Tampoco hay que irse muy lejos para empezar, pues cualquier
amanecer es un buen día para crecer en dignidad.
Puri Perez Rojo
MUGARIK GABE
DNI 14931700P
2
de Febrero de 2012 |